
Presentación SAURION Mobile en la Cámara de Comercio
Con viento de ponente como decía aquel ministro subí a mi auto a las cero-seis-tres-cero rumbo uno-ocho-cero hacia el estacionamiento subterráneo de la Estación de Barcelona-Sants. Mientras aprovechaba en la sala Club de Renfe, un espacio minimalista esencialmente, para repasar los últimos datos de mi ponencia no pude evitar distraerme con los gestos de algunos ejecutivos que con mucha elegancia y cierta alevosía guardaban todo lo que de comer podían en sus americanas y equipaje.
A las ocho y cinco con una escrupulosa puntualidad británica el caballo de hierro inició su marcha y con ello un desfile continuo de personal para repartir los periódicos del día, desayunos, refrigerios y auriculares que cuando menos hacen que el recorrido se te haga más corto y ameno.
Al llegar a la Estación de Lleida-Pirineus embarca en el tren y se sienta a mi lado el Sr. Antoni, un empresario de los de raza, y digo eso porque es de los que tienen muy claro que los negocios, al fin y al cabo, los hacen personas, por eso no tiene la clásica pereza de los yonkis de las videoconferencias en atravesar diagonalmente el territorio Estatal, o sea España para que no haya dudas acerca del Estado al que me refiero, dirección a Córdoba. Me comenta durante el trayecto que uno de los secretos para que un negocio funcione es la pasión, pasión por el producto, en su caso el aceite de oliva y a más de trescientos kilómetros por hora me repite una y otra vez: – Paco, no pierdas nunca la pasión, la pasión por lo que haces y siempre te irá bien.
Catorce-cero-cinco, el AVE de Renfe repite puntualidad británica para llegar a Ciudad Real, mi destino, y es cuando me doy cuenta una vez más de la gran eficiencia del medio ferroviario para este tipo de trayectos versus otras iniciativas cuándo menos dudosas de nuestro Ministerio de Fomento por las que nacieron varios aeropuertos tras la portada de “Crónica de una muerte anunciada” pero todos sabemos que precisamente no serán los políticos, salvo pocas o ninguna excepción, los que hagan gala de aplicar el sentido común que seguirá siendo el menos común de los sentidos per secula seculorum. Al salir de una flamante e inmaculada estación me recibe un día veraniego que me recuerda lo apretado que llevo el nudo de la corbata por lo que busco algo de sombra en la parada del autobús y me apoyo en un panel que: -oh, sorpresa!, me indica el tiempo aproximado de llegada de todas las líneas de medio, -oh, sorpresa!, ahora desaparece toda la información del panel electrónico, -oh, sorpresa!, en un minuto aparece un operario que se baja de un coche y se dirige a repararlo. Yo, tri-sorprendido no puedo evitar preguntarle acerca del sistema y de su velocidad para llegar a solucionar la avería, más rápido que va un político para aparecer en una foto, él chico me dice que son de Indra que es una prueba piloto y que las incidencias las recibe por SMS, además hablamos acerca del sistema que funciona con antenas GPS en los vehículos, un software de ruta, etc. Al final resetea treinta segundos y todo solucionado, no puedo evitar sonreír para mis adentros y recordar los miles de veces que me habrán o habré dicho: – reset treinta segundos y si no funciona me vuelves a llamar.
El autobús aparecer sincronizado al segundo con la información del panel y me deja a escasos metros de la Cámara de Comercio de Ciudad Real. Me reúno con Isabel y Carmen, dos grandes profesionales que hacen que la reunión fluya con rapidez, inteligencia y humor, hablando entre otros de la voluntad que tienen de luchar por la continuidad de una entidad casi centenaria al margen de los tiempos que les ha tocado vivir en los que han cambiado las reglas de juego para bailar la música que toca unas pocas multinacionales, encomiendo la lectura acerca de la supresión del recurso cameral permanente. Ellas lo tienen muy claro, la tecnología aporta valor real a la economía, innovar es crear riqueza, riqueza real. Nos vamos a comer, a comer bien que para eso estamos en La Mancha, por otro lado tampoco es difícil, porque en España es muy complicado lo contrario, o sea, comer mal.
Por la tarde nos vemos sorprendidos por varios medios de comunicación interesados en la jornada, quieren saber que es el código QR, cómo puede ayudar a los comercios, empresas y usuarios y otros servicios que ofrece SAURION Mobile lo que hace que empecemos con quince minutos de retraso que les prometo a los asistentes compensar con una charla divertida, útil y muy interesante sobre todo para aquellos que han hecho más de cien kilómetros para asistir a la misma. Un público entregado hace que dos horas apenas parezcan diez minutos, durante los que hablamos, debatimos acerca del futuro de Internet Móvil, del Mobile Commerce y principalmente del uso y futuro del Código QR, muestro ejemplos, ellos los prueban con sus smartphones y algunas tablets, reímos y al final termino puntualmente a las diecinueve horas, se ha hecho corto muy corto y el turno de preguntas me lleva a permanecer media hora más con ellos durante los cuales, y de una forma más distendida, acabamos, no recuerdo cómo, hablando de forma surrealista que “los niños no saben que los pollos vienen de un corral”, comentario anecdótico cuya gracia por supuesto radica en sustraerlo de su contexto, aún así en aquel momento fue muy simpático y la señal inequívoca que se tenía que concluir el acto en aquel punto. El código QR ya estaba en Ciudad Real.
Para terminar el día me senté, aleatoriamente, en la terraza de un restaurante de la Plaza Mayor, en el Mesón “El Ventero” y lo que pensaba sería una pequeña tapa para dar solidez a mi estómago se convirtió en cuatro huevos revueltos con setas, jamón y boletos, nota mental no volver a decir: – Tabernero, algo consistente para un catalán hambriento.
Las últimas líneas las escribo en una servilleta enfrente de la estatua-fuente de Alfonso X El Sabio, recordando lo que me dijo al despedirme el simpático ordenanza de la Cámara: – “aquí tos somos mu campechanos” y muy buena gente añadiría yo bien alto, como en muchos otros lugares de mi país. Y entonces me pregunto si serán las ciudades las que hacen a las personas o las personas a las ciudades, Alfonso X no me responde, el agua de su fuente sólo susurra: – “Ciudad Real, Muy noble, Muy leal”.